
Situada en el Océano Atlántico,
Tenerife es un cruce de caminos entre tres continentes. Sus agradables
temperaturas durante todo el año le han dado el nombre de "la isla de la
eterna primavera", y su origen volcánico ha dado lugar a parajes de
increíble belleza natural. En sus 2.000 km2, podemos encontrar el impresionante
pico del Teide, de 3.718 m. de altitud,
bosques de laurisilva de la Era Terciaria,
playas de arena rubia, o de arena
negra volcánica, y la mayor variedad de flora y fauna endémica de toda Europa.
Hace ya más de 100 años
que los primeros "turistas" británicos llegaron a Tenerife en busca
del clima ideal; lo encontraron en el Puerto de la Cruz, en el norte de
Tenerife. Era en sus orígenes un pequeño pueblo de pescadores, inmerso en el
Valle de la Orotava.
Este valle, que baja
desde las cumbres de Las Cañadas del Teide, es una imensa alfombra de verdor que combina los pinares de la
cumbre, la laurisilva de las medianías, y las
fértiles tierras de cultivo plantadas de plataneras.
Desde aquel entonces, el
Puerto de la Cruz
se ha desarrollado como una ciudad acogedora hacia los visitantes, pero sin
perder ni un ápice de sus orígenes pescadores y marineros. Aún hoy se puede
seguir viendo descargar el pescado en el muelle, o presenci
ar una procesión marinera. Pero
además, el Puerto de la Cruz
cuenta con hoy en día con una extenso abanico de posibilidades para el ocio:
playas dotadas de los mejores servicios (Playa Jardín, Playa Martianez), complejos de piscinas que son verdaderos
homenajes a la naturaleza (Lagos de Martianez),
parques temáticos considerados entre los mejores del mundo (Loro Parque), una
vida nocturna intensa y variada, y muchos otros atractivos.
El Puerto de la Cruz ha sido también
referencia como ejemplo de tranquilidad y seguridad, y su desarrollo turístico
ha sido respetuoso con los motivos que desde hace ya más de un siglo a atraído a tantos visitantes a la Isla.
Puerto de la Cruz es también el mejor
punto de partida para visitar todos los rincones de la isla: la cosmopolita
Santa Cruz, las ciudades históricas de La Laguna o La Orotava, los encantadores pueblos costeros de la Isla Baja, o los
sobrecogedores paisajes de Masca o Las Cañadas del Teide.